Flaco, un poco desgarbado, del tamaño de un ternero, las patas largas que apenas tocaban el suelo como si flotara lentamente. Negro como el azabache, su cuerpo contrastaba con unos ojos azules y profundos. Caminaba como si diera sus últimos pasos cruzando un camino de tierra por el que pasaban pocos autos, entre ellos, el nuestro. No sé si me pareció o verdaderamente me miró y sentí una conexión especial, como si me estuviera tratando de transmitir un mensaje, algo que tenía que ver con la vida y con la muerte. Seguimos. Oscar con los ojos fijos en el camino y las manos firmes en el volante, yo con la mirada perdida y la atención puesta en descifrar ese mensaje ¿Sería un mal augurio?
Había algo de fantasmagórico en ese animal que me llevó a pensar que tal vez había sido una ilusión, producto de la modorra del domingo. Su pelaje negro me había parecido translúcido y no me dejaba pensar en otra cosa que no fuera el mensaje, una posible señal que no podía interpretar.
-¿Paramos acá?- dijo Oscar
- Pero el perro…- dije. ¿Estaba allí de verdad? ¿Vos lo viste?
- ¿Qué perro? No sé de qué me estás hablando.
- Quiero volver.
- ¿A dónde? ¡Si recién llegamos!
- Al lugar donde estaba el perro.
- ¡No sé de qué me hablás! Mirá, acabamos de llegar y yo no voy a volver para atrás porque querés ver un perro. Tengo mucha hambre. Por allá veo un restaurante que todavía está abierto. Vamos.
- Necesito volver – insistí. Dale, manejo yo, es un kilómetro como mucho.
De algún modo lo convencí y volvimos hacia atrás, hasta el cruce del camino con la ruta.
Recorrí con la vista todo el camino, pero no encontré ni un rastro del perro. Bajamos del auto.
-¡Acá está! –gritó Oscar y a mí me corrió un frío por toda la espalda, mientras él caminaba hacia mí con un cachorrito negro, de tamaño pequeño.
- Mirá los ojos hermosos que tiene. Son del color del cielo ¡Con razón querías volver! ¡Lo llevamos a casa! Pobrecito, no hay nadie por aquí, ¡mirá si lo atropella un auto!
Yo no pude decir absolutamente nada. No me salía ni una palabra ¿Qué habría pasado con el otro perro?
Hace 3 meses que tenemos a Niko. Cada vez que me mira yo trato de descifrar el mensaje, pero nada.
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